Posteo 10: Periodismo de investigación. Crónica de caso concreto

OBESIDAD INFANTIL


La Institución ubicada en Rioja 1585, en pleno centro de Rosario, es un lugar que brinda tratamientos para el sobrepeso y desorden de la alimentación. Cuenta con programas coordinados por un selecto equipo de nutricionistas, psicólogos, profesores de educación física, instructores en salud, todos bajo la supervisión y capacitación del Doctor Alberto Cormillot y su equipo.

El plan niños cuenta con todos los nutrientes necesarios para el crecimientos y buen desarrollo de los infantes, ayudando a mantener un equilibrio y una alimentación saludable. Dicho plan, abarca a niños en edades de 8 a 12 años, que asisten a reuniones semanales de una hora y media, supervisadas por un profesional a cargo, quien los pesa controlando el descenso y/o aumento de peso; se les entrega un material con el que trabajan todas las clases, se dan distintas temáticas asociadas a la alimentación, enseñándoles a incorporar buenos habitos y herramientas que les sirvan en una dieta diaria.
El tratamiento dura aproximadamente tres meses según el avance del niño, para luego pasar a la etapa de mantenimiento, donde el menor debe ser constante en lo aprendido y no volver a sufrir recaídas en su peso.

En base a las observaciones que se realizaron en el Dieta Club del Doctor Cormillot, se han detectado que los factores que influyen en la problemática de la obesidad infantil están fuertemente ligados a una mala alimentación basada en comida chatarra, excesivo consumo de bebidas cola, sedentarismo, malos hábitos alimenticios en el núcleo familiar, así como la falta de contención por parte de los padres, el desconocimiento nutricional de los alimentos saludables, rechazos que va sufriendo el niño en su entorno social, y despertar enfermedades crónicas en los menores. 

Las encuestas realizadas en los grupos de ayuda que brinda la Institución, hay arrojado como resultado que el 70% de los infantes entre 8 y 12 años prefieren la comida chatarra ante la comida saludable. Así mismo, un total del 50% de niños experimenta el sedentarismo pasando entre 3 y 4 horas diarias frente al dispositivo pantalla. A su vez, estos artefactos están cargados de publicidad de comida que generan tentaciones negativas en la elección de su ingesta. 

Según Miriam Isacson, psicología y directora del establecimiento: “Un factor muy importante en esta problemática es el entorno social del chico, ya que experimentan el rechazo, la exclusión, la discriminación en los distintos grupos donde se mueven. Cuando sufren ese rechazo es cuando los niños tienden a comer de más, ya que para ellos es una forma de catarsis ante estos problemas, experimentando la satisfacción, el bienestar, alivio que no dura más de 10 minutos, para después volver a sentirse culpable, frustrados. La comida en un obeso ocupa un lugar muy importante, no así para alguien delgado, sin tomar conciencia de las consecuencias a largo plazo de su comportamiento”.
El 50% de las familias encuestadas desconocen los adecuados hábitos alimenticios, lo que da como consecuencia que la dieta de sus hijos no sea equilibrada, rica en nutrientes y completa, generando una mala alimentación que da como resultado comportamientos inadecuados del niño causándole rechazo a diferentes grupos de alimentos como frutas, verduras, legumbres, etc., optando de manera frecuente por comida rica en grasas y carbohidratos. 

Otro factor determinante está ligado a la genética. El Doctor Cormillot asegura que: “La entrada a la obesidad es biológica. Esto se debe a una carga genética que va acompañada por cuestiones familiares, sociales y personales, pero ese es su punto de partida”. Tener un padre o una madre con sobrepeso (o los dos) influirá en si el niño tiene exceso de peso o no. Además, cada vez hay más estudios que indican que hay una relación directa entre el peso de la madre durante el embarazo y el peso que el niño tendrá después.

Los efectos de los malos hábitos alimenticios desencadenan distintos tipos de comportamientos que se ven reflejados en la vida cotidiana del menor, ya sea grupal o individualmente en aspectos psicológicos y físicos.

El 75% de los padres encuestados reconoce que la falta de tiempo influye en la mala alimentación del niño, lo que lleva a optar por comida chatarra, rápida y fácil de conseguir; la escasa atención que administran los padres con sus hijos desencadenan problemas relacionados con la depresión, la soledad, la baja autoestima, ansiedad, carencia de afecto y conlleva a refugiarse en la comida para llenar ese vacío. El sedentarismo es otro factor importante, provocado por la inactividad que generan las nuevas tecnologías y la obsesión por estar frente a ellas dando como resultado la ingesta de “comida basura” en horarios inadecuados perdiendo el control de una dieta equilibrada y balanceada. 

Los niños experimentan distintos tipos de rechazo social en los ámbitos que frecuentan ya sea escuela, club, grupo de amigos, etc. En la mayoría de los casos sufren discriminación, burlas y falta de integración por su aspecto físico, generando aislamiento acompañado de sentimientos de culpa y vergüenza por su condición física, usando esto como un escudo de protección, donde a veces puede manifestarse cierta rebeldía para con sus padres. 

A los menores se les dificulta solucionar dicho problema por si solos, para esto deben recurrir a la ayuda de adultos y profesionales para superarlos.

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